martes, 30 de diciembre de 2008
Propósitos de año nuevo
Siempre quise ser un gran escritor y por fin voy a serlo. La próxima entrada de este blog tendrá tensión, brillo, ritmo. Me va a costar un pastón, pero me ahorro el taller de escritura. Me garantizan que además no tiene mal carácter. Esta vez sí: año nuevo, vida nueva. Benditos transplantes de cerebro.
Etiquetas:
microparidas
lunes, 29 de diciembre de 2008
Una de artículos sobre escritura
Aquí tenéis un enlace de esos de echar a la saca.
Queda inaugurado este pantano digoooooooo esta sección de recursos.
Queda inaugurado este pantano digoooooooo esta sección de recursos.
Etiquetas:
recursos
domingo, 28 de diciembre de 2008
Relatos que me voy encontrando por ahí - I
Estoy procurando leer buenos relatos, relatos breves sobre todo, sin que hasta el momento se me haya pegado nada :O(. Voy a ir dejando nota aquí de los que me llamen la atención.
Ayer leí uno muy curioso. Relámpagos de Ángel Olgoso. Me temo que fusilaré su estructura sin piedad para el próximo ejercicio del taller.
La referencia: Olgoso, Ángel. Los demonios del lugar. ¿Córdoba?: Almuzara 2007.
Ayer leí uno muy curioso. Relámpagos de Ángel Olgoso. Me temo que fusilaré su estructura sin piedad para el próximo ejercicio del taller.
La referencia: Olgoso, Ángel. Los demonios del lugar. ¿Córdoba?: Almuzara 2007.
Etiquetas:
relatos que me voy encontrando por ahí
viernes, 26 de diciembre de 2008
Dolor de lo no físico
"Cuando estés viejo, gris y soñoliento,
y te sientes a contemplar el mar,
espero que sueñes despierto y recuerdes
la pasión y la dulzura con la que te amé.
Cuánto he amado tu belleza,
real o ficticia, ahora ya no lo sé,
la fuerza que desprendían tus ojos, con su profundidad.
Y cuánto sufrí al ver el pesar que cruzaba tu rostro por no amarme igual.
Espero que sueñes despierto y recuerdes
a aquella mujer que con un deje de pena,
oculto sus lágrimas tras sus temblorosas manos y se alejó de ti
para que no la vieras llorar por tu amor"
Etiquetas:
cuento
martes, 23 de diciembre de 2008
Guillermo
Sus andares encogidos mostraban la inseguridad que él mismo sentía sobre su propia figura. Tenía el cuerpo resentido por la edad. La pronunciada caída de sus hombros evidenciaba el peso de los años. Su piel estaba en armonía con sus aviejadas y grises vestimentas. La caspa de su pelo se confundía entre sus canas. Era un hombre gris. Un hombre solitario al que no le quedaba nadie, no existía, un fantasma. Guillermo no formaba parte de esta sociedad; era un excedente, un escombro que fue parte de un muro importante. El desperdicio de una buena persona. Ya no estaba con nosotros. Vivía en el pasado esperando que le llegase la hora.
Etiquetas:
cuento
Suscribirse a:
Entradas (Atom)