Zapatismo (con perdón de Don Emiliano, el Sub y los Zapatistas)
El zapatismo es una parafilia que se manifiesta con la posesión compulsiva de numerosos pares de zapatos, de cada forma y tamaño, y con su cuidado excesivo, empleándose para ello utensilios de todo tipo. La culminación del placer tiene lugar cuando el sujeto contempla el brillo de los cueros con ojos entornados por los destellos que emanan.
Hacía años que Salvador Terragano se dedicaba bisemanalmente a la placentera ocupación del zapatismo. Era un rechoncho comerciante de botones cuya vida se dividía entre breves viajes y su pequeño despacho. Sin embargo, su existencia tranquila tenía un lado oscuro: el estraperlo de zapatos con colegas sin escrúpulos. Gracias a ello, había alcanzado el no desdeñable total de 520 zapatos, una cifra que no suscitaría la envidia de Imelda Marcos pero que lo colocaba entre sus posibles competidores. Desde luego, no limpiaba todos los zapatos dos veces a la semana, no por falta de ganas sino de tiempo, y por esto había organizado la tarea en turnos de 20 pares.
Salvador era un hombre de buen carácter y con una cara de obispo bien alimentado que le ganaba la simpatía de sus no muchos pero fieles clientes. Nadie habría nunca sospechado que, cuando Salvador miraba sus zapatos - después de la agotadora faena de mojar, secar, pasar la crema, frotar y sacar el brillo – una verdadera fiera se adueñaba de su zona pélvica y el pacífico comerciante se dejaba arrasar hacia las pulsiones más poderosas y los aullidos más ensordecedores.
Desafortunadamente las pulsiones y los aullidos se acabaron la noche en la que sus 1.040 zapatos decidieron montar un espectáculo de flamenco y, entre taconeos frenéticos y exudaciones de crema de ceras naturales, pisotearon a Salvador Terragano hasta dejarle sin vida en el suelo.
martes, 6 de abril de 2010
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Es muy divertido. El comienzo me encanta. Creo que este te valdría para el ejercicio del próximo sábado. Voy a por el siguiente.
ResponderEliminarMuy bien...es divertido.
ResponderEliminar¡Me encanta!¡Pobre gordo! Lo pintas de tal modo que realmente cae gordo, buen acierto... creo.
ResponderEliminar¡Mola el blog! ¡Gracias Rebeca y compañía! (a buenas horas, pero más vale tarde qe nunca)
Besos