Era de noche cuando salíamos a la ciudad vacía y el aire húmedo nos mojaba de agua los rostros afilados.
Era de noche cuando rastreábamos las calles detrás de la ilusión de un chiringuito, mientras el hielo rezumaba sudor en los vasos de tequila.
Era de noche cuando fingíamos que el pantano donde acababan las casas era un lago de mojito en el que nadar, empujados por una brisa que olía a helado de vainilla.
Pero la brisa venía del ventilador del bar que giraba con desgana espantando a las moscas con su zumbido que era como el canto de un grillo.
Pero el lago era la piscina pública donde quedábamos por la mañana temprano después de acallar de un manotazo el despertador encima de la mesa camilla.
Pero el chiringuito era la sombrilla descolorida donde dejábamos las chanclas al lado de las butacas de plástico rojo – marca Coca-Cola – que sustituían las tumbonas de lino del cine.
Las chicas nos abanicábamos atentas a si llegaba el tío bueno que, con su pañuelo blanco atado al cuello, sorbía zumo de naranja con una pajita.
– Con ese sombrero, no puede más que ser marica – decían algunos de los chicos. – Le he visto en alguna peli porno – decían otros más osados. – Igual es marica y actor porno, que también se puede – decían los entendidos.
Nosotras, sin escucharles, deseábamos tener el valor de hacer topless para que él nos admirase los pechos firmes y adolescentes, pero nuestro atrevimiento sólo nos permitía lanzarle el balón de playa.
Una vez en casa, almorzábamos gazpacho mientras veíamos, sin oírlas, las noticias del primer ahogado de la temporada, y en la radio, debajo del candelabro, tocaban la última canción de Georgie Dann.
Nuestra ropa interior, como la de Marilyn descansaba en la nevera para que luego los tirantes del sujetador nos marcaran un tatuaje de frescor en la piel.
Y era nuevamente de noche cuando salíamos a la ciudad vacía.
martes, 7 de septiembre de 2010
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Me gusta lo de la nevera.
ResponderEliminarMe gusta muchísimo Roberta. Me parece una pasada lo que has hecho con tan pocas clases, aunque intensivas. Urceloy contigo se ha lucido. Mi enhorabuena.
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