martes, 7 de septiembre de 2010

A mi hija que no tengo (Por Roberta)

Yo quiero que tú seas como el viento

meciéndose en el trigo de la tarde,

que el sol en tu descanso te resguarde

e insufle de la vida en ti el aliento.

No quiero que conozcas el tormento

de la honda depresión triste y cobarde.

El miedo de saber que ya es muy tarde,

tu risa que lo espante en un momento

Seguirte desde cerca, éste es mi sino:

si tiemblas, yo te abrigo con abrazos

si dudas, yo te enseño tu camino.

Mi niña libre tú no quieres lazos

que te aten a un hipócrita destino,

te escapas como el viento de mis brazos

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